La mujer amplía y generaliza su presencia en casi todas las áreas industriales y técnicas de FP
Disciplinas como la madera o la mecánica ya no son de dominio únicamente "masculino"
Según datos del Eustat, el 40% de los estudiantes matriculados en cursos de este tipo en Euskadi son féminas
Donostia. Los ciclos formativos de Formación Profesional "calificados como masculinos" son copados progresivamente por un mayor número de mujeres que se decantan por ramas profesionales del ámbito industrial y técnico. Una clara tendencia sustentada en trabajos bien remunerados y buenas salidas profesionales en sectores como el caso de la construcción, con una importante demanda de empleo.
Pese a estos datos positivos, todavía los hombres siguen siendo mayoría, un 60% en comparación con el 40% femenino, a la hora de matricularse en la FP. De hecho, según datos del Eustat cerrados a febrero de 2006, las mujeres que cursaban en el curso 2004-05 estudios de este tipo suponían un 42,35% del total de alumnos.
Hace unos años, esa presencia de las féminas era puramente anecdótica en asignaturas que no fuesen las relacionadas con la sanidad, la educación o la imagen personal. Hoy es posible ver a chicas que se afanan de igual manera en los talleres junto sus compañeros. Sin embargo, ellas todavía siguen en minoría en ciclos de construcción (13%), mecanizado (4%), carrocería (2,6%) o mantenimiento de equipos industriales (4%), entre otros. Pese a ese incremento, donde únicamente se oyen nombres de chicos es en el curso de Mantenimiento de Instalaciones de Buques.
La presencia de la mujer en este tipo de formación es además un objetivo declarado de las propias empresas, en tanto que es precisamente este tipo de formación el que registra una mayor demanda laboral, con un promedio de tasa de ocupación que supera el 80%.
Un ejemplo de este cambio de tornas es el Instituto de la Construcción de Vitoria, donde la mitad de sus estudiantes son mujeres. Aunque ellas se decantan por títulos de grado superior, como prevención de riesgos laborales o desarrollo de proyectos de construcción, las hay que cargan con orgullo los mismos sacos de cemento que sus compañeros masculinos de clase.
Éste es el caso de dos alumnas del primer curso del ciclo de Técnico Especialista en Acabados de Construcción. A Mercedes González, de 23 años, y su compañera Natacha Tuerubjleb, de 18, siempre les ha gustado "eso de enredar en las típicas chapucillas de casa", por lo que no dudaron a la hora de elegir esta salida profesional que muchos ven dominio único de los hombres.
Con su correspondiente buzo, botas, gafas y casco -las normas de seguridad son obligatorias en este tipo de cursos-, Mercedes y Natacha aprenden las técnicas para alicatar paredes, pintar, colocar pladur o escayola junto con los ocho chicos de su clase. "A mi padre, que es albañil, le enorgullece tener una hija que se dedica a esto", apunta la primera. >victoria herrero

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